La medida: el paso donde casi todo el mundo falla
Antes de comprar nada o de tocar un solo tornillo, hay que medir. Parece una tontería. Sin embargo, es el motivo por el que más nos llaman a mitad de una instalación casera. Un bombín demasiado corto no engancha bien, y uno demasiado largo deja un punto débil: sobresale tanto que se puede partir con una tenaza.
El bombín no se mide entero, de punta a punta. Se mide desde el centro del agujero del tornillo de sujeción hacia cada extremo.
Necesitas dos medidas, la del lado interior y la del exterior. Un bombín puede ser, por ejemplo, un 30/40: 30 mm desde el centro del tornillo hasta un extremo y 40 mm hasta el otro. No siempre son simétricos.
Para medirlo bien tienes dos opciones:
- Con el bombín puesto. Abre la puerta y mírala de canto. Busca el tornillo que lo sujeta, justo debajo del resbalón. Con una regla, mide desde el centro de ese tornillo hasta el borde exterior del escudo o de la manilla y apúntalo. Repite hacia el interior. Súmale como mucho un par de milímetros, lo justo para que no quede hundido ni sobresalga de más.
- Sacando el bombín. Es lo más fiable. Quita el tornillo de sujeción, que suele ser uno de estrella bastante largo. Mete la llave, gírala ligeramente (entre 15 y 20 grados) y tira con suavidad hacia ti. La pieza que se mueve al girar la llave es la leva: tiene que quedar alineada con el cuerpo del cilindro para que este salga. Una vez fuera, mides del centro del agujero a cada extremo.
Fíjate también en el tipo de leva. La mayoría en España son de «leva larga» (15 mm), pero también las hay de «leva corta» (13 mm) y de corona, con rueda dentada, para puertas especiales. Si dudas, llévate el bombín viejo a la ferretería y que lo comparen allí.
Herramientas que vas a necesitar (y las que no)
No te hace falta un maletín de profesional. Para un cambio de bombín estándar de tipo europerfil, el que montan la mayoría de las puertas de entrada en Oviedo y en casi toda España, basta con una cosa:
- Un destornillador de estrella (o de punta Phillips, como se le llama ahora) que encaje bien en el tornillo de sujeción.
Y ya está.
Si el tornillo está muy duro, échale un poco de lubricante tipo WD-40, con cuidado de no manchar la madera. Nada de fuerza bruta: si redondeas la cabeza del tornillo, ahí sí que empieza el problema.
El proceso, paso a paso y sin dramas
Con el bombín nuevo y de la medida correcta en la mano, se trata de hacer lo mismo que para quitar el viejo, pero al revés.
- Introduce la llave en el bombín nuevo. Gírala un poco hasta que la leva negra se esconda y quede alineada con el cuerpo del cilindro. Si no lo haces, no entrará en el hueco de la cerradura.
- Mete el bombín en la puerta. Deslízalo sin forzar. Si se atasca, mueve la llave un milímetro a un lado u otro hasta dar con el punto en que entra del todo.
- Alinea el agujero. Mueve el bombín adelante y atrás hasta que el agujero del tornillo de sujeción coincida con el de la cerradura.
- Pon el tornillo. Enróscalo primero con los dedos para asegurarte de que entra recto y después apriétalo con el destornillador. Sin pasarse: cuando haga tope, con un cuarto de vuelta más es suficiente.
La prueba final
No te la saltes. Antes de cerrar la puerta, comprueba lo siguiente:
- Con la puerta abierta: gira la llave por fuera y por dentro. Tiene que ir suave. Echa la llave, da todas las vueltas y sácala. Repítelo varias veces.
- Con la puerta cerrada: haz lo mismo. Comprueba que el resbalón y los bulones se mueven sin rozar. Si con la puerta cerrada cuesta más girar la llave, puede que el bombín no haya quedado bien alineado o que la cerradura necesite un ajuste.
¿Cuándo es mejor no tocar y llamar a un profesional?
Hay casos en los que hacerlo uno mismo sale caro. Estos son los que más vemos:
- Si la puerta es acorazada o de seguridad. Suelen llevar escudos de protección que solo se desmontan con herramientas específicas y, a veces, bombines especiales. Forzar algo ahí puede estropear la cerradura entera.
- Si el bombín no sale. Si has quitado el tornillo, has girado la llave y el cilindro no se mueve, puede estar agarrotado por el óxido o tener un problema interno. Tirar a lo bruto es la forma más rápida de romperlo dentro.
- Si el tornillo de sujeción está pasado o roto. Sacar un tornillo sin cabeza pide herramienta y técnica. No intentes taladrarlo si no sabes lo que haces.
- Si quieres mejorar la seguridad de verdad. Aquí el trabajo va más allá del cambio de pieza. Te podemos aconsejar sobre el nivel de protección que necesitas (antibumping, antitaladro, antiganzúa, con control de copia de llave) y sobre si te conviene instalar un buen escudo de seguridad, que importa tanto o más que el propio bombín.
Cambiar un bombín está al alcance de casi cualquiera.
Pero si algo no va como la seda, para y pregunta. Muchas veces, una llamada a tiempo evita tener que cambiar la cerradura completa.